!Puta madre¡ dirían aquellos que colonizaron mi nación,
y la expresión se acrecienta en el hoy, en el tiempo.
!Puta madre¡ la vida nos abandonó,
la estamina, el suspiro, aquella algarabía,
incluso amigos desaparecen, y por encima,
la familia.
Una sombra tétrica se mese entre la hierba,
Dickinson la conoció,
Plath se enamoró,
y hasta con Storni se encaprichó.
No son las enfermedades la muerte
-el tiempo-
la aurora, el amanecer, el atardecer, la lluvia, el sol;
y se acumulan hábitos, se tiñe el afro,
se marca el rostro, se empaña la vista.
Y me embriaga la nostalgia, alguna vez perdida,
preguntándome de supuestos y de otras vidas,
de recuerdos que asesinan y se esfuman
y me doy cuenta que ya no martillan.
!Puta madre¡ el tiempo, la vida,
uno se los fuma,
de un sorbo se terminan.
!Puta madre¡ que poca vida.
Son hojas de aire, los sueños y emociones que en estas humildes palabras tratan de abrirse paso, de crecer de dar un aliento de quizás algún día llegar a ser...
"Pero por mucho que uno marche, hay cosas que uno siempre lleva consigo, cosas que le envuelven o le punzan por dentro. La ilusión de vivir libre a toda costa y de estar siempre disponible para toda oportunidad que se ofrezca, impide echar raíces en el suelo y . . .. No se puede cortar a un hombre toda relacion con el pasado, no se puede mandar a nadie por el mundo sin raíces, Aunque el pasado sea doloroso o vergonzoso, nos pertenece tanto como le pertenecemos!". Emiliano Jimenes