"Pero por mucho que uno marche, hay cosas que uno siempre lleva consigo, cosas que le envuelven o le punzan por dentro. La ilusión de vivir libre a toda costa y de estar siempre disponible para toda oportunidad que se ofrezca, impide echar raíces en el suelo y . . .. No se puede cortar a un hombre toda relacion con el pasado, no se puede mandar a nadie por el mundo sin raíces, Aunque el pasado sea doloroso o vergonzoso, nos pertenece tanto como le pertenecemos!". Emiliano Jimenes

martes, 19 de enero de 2016

Volver a andar...

Cada adiós es un asalto al ser, un hurto,
cada volver a andar es vaciar el alma, el corazón; 
es volver a un punto cero, a un vértice,
con mas muecas en el rostro, mas marcas en el corazón,
mas tímidos en el alma;
es volver mas ligeros, mas listo, posiblemente amemos menos o mas, 
al final parece que da igual.

Esto de volver a andar es una balanza;
a ratos dulce, a ratos amargo pero equilibrado, 
Es un volver agridulce, a ratos nos drenan la felicidad 
otros tantos la tristeza, a ratos la soledad, a ratos el amor pero nunca del desamor,
hay vicios que no se pueden dejar.

Volver a andar es la costa en la playa donde el mar llega ligero,
despacio, sereno, y de pronto una ola arremete, 
te revuelca, te lanza a lo profundo;
es el atardecer de un día de verano, pintado, tornasol, 
esa que muta en la la noche mas fría, inclemente.

Volver a andar es volver a ti o marcharse de donde estas,
al final estas ahí, como la sombra, y de la nada apareces;
deforme, encogida y te yergues, indomable, retadora.

Volver a andar es saber que volveré a ti,
es reconocer de antemano que estarás ahí cuando regrese, la misma,
quizás mas madura, mas intensa o mas indiferente, menos retadora,
mas necesaria, tal vez mas requerida.

Volver a andar es volver a ti;
al final parece que da igual.