no era nada, correr y correr hasta escuchar el silbato,
sencillo, toda mi vida había sido eso, una constante prueba Cooper,
las primeras 10 vueltas.
Al acercarme a las segundas 20 vueltas algo en mi exclamó,
creí que no llegaría a la vuelta 21 y empecé a detenerme,
toda mi vida cambió en esta segunda tanda, ya no era tan sencillo.
Se acabaron las constantes sonrisas,
hubo dolor para llegar a las 20, casi no lo logro,
en un momento sentí que me rendía. ¡Solo Dios! y suspiré
y seguí..
Empecé el camino para alcanzar la tercera tanda de vueltas.
Empinado, con la meta a la vista pero lejana, olvidé que temía
la vuelta 21 y fue duro hacer planes al darme cuenta de que mi competencia seguía.
Me enfrenté a la realidad de mi incapacidad, a mi falta de coraje.
En esta segunda tanta conocí lo que desconocía.
Después de mucho o de poco al final me rendí, es la verdad. Me caí y esa caída me marcó,
marcó mi vida, toda, mi alma, toda, mi ser y en lugar de dejarla sanar
parece que yo mismo la amplié mas
He dejado de correr empezando a trotar
al tiempo empecé a caminar
-no pueden decir que no lo han hecho-
Lo peor es que me di cuenta que caminando llegaré a mi meta y
de correr a mis 20 vueltas estoy a la puerta de las 30 y voy a gatas,
me arrastro lo mínimo, para dar señales de vida y no me va bien.
La verdad es que no sé que buscar, ya no recuerdo porque corro,
Metas, crecimiento personal, conocimiento, cultivarse en todo lo que me sea posible,
todo ha perdido el sentido y he hecho una pausa en mi camino. Siento que la herida de
hace unas vueltas atrás me ha causado mas daño de lo pensado.
Tanto potencial que la gente me rezaba y veía en mi se esfumó.
Temo fracasar, no dar la talla, no poder ser lo que esperan los demás.
¿Como hacen para ver cosas que yo no observo en mi?
He dejado de ser y de hacer
para no arriesgarme a hacerme otra herida -la que tengo me basta.
A las puertas de la vuelta 30 no me agrada ver mi condición.
Que diría la niña Marta, el profe Julio, la profe Diana : "¡Mediocre!"
Que digo yo de mi mismo,
de mi ser.
Veo esa herida y no me explico que me ha pasado,
A mis 10 vueltas caer era normal, no era nada raro.
Correr y caer, levantarse y echar nuevamente a andar.
Una sola caída me marcó hace varias vueltas atrás.
Yo quiero volver a correr, a ser libre, feliz.
Quiero sacudirme el llanto, el dolor, el miedo a sentirlo;
quiero solamente seguir corriendo, me siento agotado de este hoy,
estoy cansado de mi falta de coraje,
cansado de serle sumiso al temor,
por no sufrir, fracasar "no hay peor lucha que la que no se hace".
Ya no quiero vivir así,
ya no quiero temerle a la competencia,
ya no quiero huir y buscar una forma mas sencillas de llegar a mi meta;
simplemente quiero que al escuchar el silbato no sea una Cooper fallida,
quiero sentirme orgulloso de mi.