Hace algunas semanas no conocía este lugar,
ya hoy, con el pasar de los días,
se ha convertido en un hogar,
refugio de sentimientos que no quieren ya mi cuerpo habitar,
trinchera de penas y alegrías que se han tenido que transformar.
Y quien diría que yo lo amaría,
que seria el consuelo de mi desconsuelo,
la almohada que absorbe mis lagrimas,
el que me recuerda que han pasado cosas
que han calado mi alma,
marcado mi pecho,
dañado lo que hoy se esconde dentro.
Y quien diría que dedicaría algún pensamiento,
y que entre ellos moriría al hacerlo,
que dedicaría palabras que quizás no estaban contempladas,
que serian palabras que retengo,
y que su receptor quizás ni recuerde aun intentando hacerlo.
Cuanto has llorado conmigo,
cuanto mas lo seguirás haciendo,
amigo que no contempla tiempo,
que espera por palabras que no se las llevará el viento.
Son hojas de aire, los sueños y emociones que en estas humildes palabras tratan de abrirse paso, de crecer de dar un aliento de quizás algún día llegar a ser...
"Pero por mucho que uno marche, hay cosas que uno siempre lleva consigo, cosas que le envuelven o le punzan por dentro. La ilusión de vivir libre a toda costa y de estar siempre disponible para toda oportunidad que se ofrezca, impide echar raíces en el suelo y . . .. No se puede cortar a un hombre toda relacion con el pasado, no se puede mandar a nadie por el mundo sin raíces, Aunque el pasado sea doloroso o vergonzoso, nos pertenece tanto como le pertenecemos!". Emiliano Jimenes
No hay comentarios:
Publicar un comentario