acompañado por gente, familia, amigos y hoy con novia.
Cuando se es joven se anhela tanto ser adulto,
cuando se es adulto, se anhela tanto no hacerse viejo,
cuando se es viejo, se aprende a admirar el mundo.
La vida, soplo de Dios, va y viene, como una danza,
como el oleaje, como todo lo que genera un cambio imparable,
natural, y por sobre todo tan personal como único.
Es un milagro, la vida, cerrar los ojos y abrirlos,
descansar sin tener la mas remota idea si iremos a despertar,
de verdad que es un milagro, una bendición, un regalo,
un presente que simboliza algo mas que simplemente el hecho de
levantarse sin dar gracias.
La vida, el milagro de envejecer, mi deseo es poder aprender a admirar el mundo...
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