Ya hace algún tiempo te había visto,
mejor dicho, te había admirado,
a la distancia, entre gentes,
siempre intentando esquivar tu mirada,
solo me interesaba mirarte,
mejor dicho, admirarte.
No esperaba hallarte en ese lugar,
saber de tu arribo me lleno de emoción,
podría admirarte como antes,
quizás hasta estar lo suficientemente cerca para saludarte,
no esperaba hallarte pero ahí nos encontramos.
Ya alguna vez conversamos,
de pura casualidad nos hallamos,
inesperadamente, una primera sorpresa,
y fue grato, corto como todo lo bueno,
pero bastó para pensarte un rato:
unos días, varios años, hasta volver a encontrarnos.
Y ahí estábamos,
tu sumida en tus pensamientos,
yo inventándome una excusa para enganchar tu atención;
No esperaba hablarte nuevamente, menos en ese lugar,
y allí estábamos,
tu con una mirada convencida de lo que decías
yo con algo de pena y lleno de gloria,
-deseaba que no se acabara,
no por sentimientos complicados,
solamente porque eres interesante-
No esperaba encontrarte, hablarte, no esperaba mirarte
pero mas que todo esto, no quería que terminara tan pronto,
como todo lo bueno acabó en un latido,
sin mas, al darme cuenta miraba hacia atrás.
Ahora, hoy, nuevamente,
me basta saberte existente,
me basta para esperar encontrarnos otra vez,
como una sorpresa, y si es esto lo único que sucederá,
me basta.
Son hojas de aire, los sueños y emociones que en estas humildes palabras tratan de abrirse paso, de crecer de dar un aliento de quizás algún día llegar a ser...
"Pero por mucho que uno marche, hay cosas que uno siempre lleva consigo, cosas que le envuelven o le punzan por dentro. La ilusión de vivir libre a toda costa y de estar siempre disponible para toda oportunidad que se ofrezca, impide echar raíces en el suelo y . . .. No se puede cortar a un hombre toda relacion con el pasado, no se puede mandar a nadie por el mundo sin raíces, Aunque el pasado sea doloroso o vergonzoso, nos pertenece tanto como le pertenecemos!". Emiliano Jimenes
No hay comentarios:
Publicar un comentario