En el aire,
como brisa que resuena
en los inmutados ecos,
viaja enervada
la ilusión que iluso
creí ambos contemplábamos real.
Y recuerdo cuando el cantautor
declaraba que no te preocuparas,
que fueras feliz,
y como acompañaba con su letra,
el inicio de nuestro fin.
Al pasar los días,
tu compañía era la mejor excusa para vivir mi vida,
mirarte y ver en tu rostro,
ese brillo en tus ojos,
esa sonrisa tan hermosa,
esos lunares que intencionalmente decoran tu boca;
tenerte cerca y percibir
ese aroma tan tuyo,
que hasta la flora envidia;
rozar tu mano,
acariciar tu cuello,
reír sin parar y compartir la simplicidad;
tu compañía,
hoy extrañada cual cuerpo que pierde el alma,
fue la ambrosía que me dieron a probar,
y que mi cuerpo aprendió a amar.
Tu compañía,
cual paisaje que se transforma,
desapareció,
no delante de mis ojos
sino a la distancia,
en compañía,
a vista y paciencia de otro,
aquel quien es hoy
tu amigo, amante;
tu todo.
Son hojas de aire, los sueños y emociones que en estas humildes palabras tratan de abrirse paso, de crecer de dar un aliento de quizás algún día llegar a ser...
"Pero por mucho que uno marche, hay cosas que uno siempre lleva consigo, cosas que le envuelven o le punzan por dentro. La ilusión de vivir libre a toda costa y de estar siempre disponible para toda oportunidad que se ofrezca, impide echar raíces en el suelo y . . .. No se puede cortar a un hombre toda relacion con el pasado, no se puede mandar a nadie por el mundo sin raíces, Aunque el pasado sea doloroso o vergonzoso, nos pertenece tanto como le pertenecemos!". Emiliano Jimenes
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