Estuve a punto de lanzarme,
de volver a probar
el sinsabor de la incertidumbre
o quizás, la aprobación milagrosa;
la cuestión es que
me perdí un momento en la mirada,
quizás no intencionada,
de una ella un tanto mas que bella
y quizás volví a creer
o solamente me escondí.
El tiempo se consumió tan pronto
en cuatro de veinticuatro,
y reencontré algo que había extraviado,
un calor en mi pecho,
un amor nunca prohibido,
siempre percibido
y muchas veces obviado,
yo, el infiel,
y Él ahí, dándome un pedazo de cielo,
recordándome que me tiene en recelo.
El amor es todo lo que nos rodea,
y me atrevo a decir que solo Él es amor
y quizás yo le había abandonado,
quizás es el único que siempre perdona
y anhela el regreso,
solo espero me permita
naufragar en los mares
de aquellos ojos
hoy ya tan lejanos
o me permita encontrarle en aquella
que en el mañana me espera.
Son hojas de aire, los sueños y emociones que en estas humildes palabras tratan de abrirse paso, de crecer de dar un aliento de quizás algún día llegar a ser...
"Pero por mucho que uno marche, hay cosas que uno siempre lleva consigo, cosas que le envuelven o le punzan por dentro. La ilusión de vivir libre a toda costa y de estar siempre disponible para toda oportunidad que se ofrezca, impide echar raíces en el suelo y . . .. No se puede cortar a un hombre toda relacion con el pasado, no se puede mandar a nadie por el mundo sin raíces, Aunque el pasado sea doloroso o vergonzoso, nos pertenece tanto como le pertenecemos!". Emiliano Jimenes
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