Sin hacer referencia a nadie en particular,
lo que escribo se lo dedico
a las que estuvieron
y también a las que estarán.
Enamorarse nunca es culpa de nadie,
mas que de quien descubre que no se puede vivir
de igual forma que se hacia antes-
antes de conocer a la persona
que en el momento transforma la vida-;
limites, como limitar o controlar lo que dentro
fluye de forma natural,
la razón, en ese momento solo sirve para
avivar las ansias al encontrar cada vez mas motivos
para entregarse sin razón al amor.
Cuanto has dado y no has entendido el motivo,
cuanto has perdido y sigues intentando,
cuanto has aprendido a pesar
de ignorar ese conocimiento,
cuanto has llorado y caído de rodillas
lamentando la perdida, la despedida,
cuanto has crecido,
sin rendirte, sin dudar,
obviando que tu corazón
ha tenido que aprender a sanar.
A todo esto, cual sentimiento se da sin sufrimiento,
ya sea algo malo o bueno
y siendo el amor lo mas puro y sincero
que se puede dar y obtener,
cuanto mas dolor este significa,
al amar se debe estar dispuesto a sufrir, a sacrificar, a morir
y también a perdonar
ya que lo mas bello
conlleva un sacrificio mayor,
implica donarse en la sencillez de la palabra.
Ahora bien, nadie esta exento a amar,
y nadie tiene la culpa de que el amor crezca,
a veces simplemente se da
a veces nace en primavera,
marcando de forma literal el florecer
de una vida nueva
a veces nace en verano, siendo transpirado
del cuerpo de los amados,
o en otoño, luchando contra la transición de la muerte
y a veces en invierno dando el calor
necesario a nuestro pecho;
otras tantas crece en una
estación del año que no corresponde
algo así como un otoño veraniego o
una primavera invernal o
la combinación que se quiera dar;
sin embargo, como cuesta entender
que hay cosas que no se pueden dar,
cosas que no pueden pasar,
como cuesta entender que hay que dejar todo de lado
y continuar,
como cuesta entender
que la vida nos prepara,
al igual que la naturaleza a la mariposa,
para algo mas bello,
para algo mucho mejor,
solo resta darle tiempo,
y esperar a que se de
la estación, el momento preciso,
el ser imperfecto y correcto.
Son hojas de aire, los sueños y emociones que en estas humildes palabras tratan de abrirse paso, de crecer de dar un aliento de quizás algún día llegar a ser...
"Pero por mucho que uno marche, hay cosas que uno siempre lleva consigo, cosas que le envuelven o le punzan por dentro. La ilusión de vivir libre a toda costa y de estar siempre disponible para toda oportunidad que se ofrezca, impide echar raíces en el suelo y . . .. No se puede cortar a un hombre toda relacion con el pasado, no se puede mandar a nadie por el mundo sin raíces, Aunque el pasado sea doloroso o vergonzoso, nos pertenece tanto como le pertenecemos!". Emiliano Jimenes
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