Aventurarse,
en el cíclico andar del dime que te diré
del susurro espontaneo,
del ajedrez que es el amor;
caminar creyendo llevar curso fijo
sin tomar en cuenta lo incierto del mañana,
haciendo preguntas cuando no hay necesidad
sabiendo a veces las respuestas,
te aferras a la idea de miles de quizás
no haces la pregunta correcta,
prefieres evadir esa responsabilidad.
Ambiguo,
rebuscas la compañía de alguien mas,
sin haberte tomado la molestia de contigo mismo estar;
y te digo y me dices pero ninguno acierta la verdad,
dando rodeos decimos lo que no deberíamos ni susurrar
y nuevamente todo se confunde
o acaso seré yo, el mismo, el de siempre,
que nuevamente encontró a alguien que desde el principio
solo quería conversar.
Anonadados,
me miras y te miro
pero ninguno de los dos se atreve a hablar,
quizás en algún momento nos conocimos,
quizás en algún pestañear;
no se si existas y loco he de parecer,
pero si estas cerca de mi hoy,
ansioso estoy por conocerte.
Imperceptible,
a veces miro a diestra y siniestra
y envidio cuanta silueta entrelazada mi mirada arresta;
definitivamente no se extrañan personas
pero sin dudas se extraña el darse a alguien,
el poder compartir lo de los enamorados,
el poder exclamarle al mundo que a alguien estas amando.
Son hojas de aire, los sueños y emociones que en estas humildes palabras tratan de abrirse paso, de crecer de dar un aliento de quizás algún día llegar a ser...
"Pero por mucho que uno marche, hay cosas que uno siempre lleva consigo, cosas que le envuelven o le punzan por dentro. La ilusión de vivir libre a toda costa y de estar siempre disponible para toda oportunidad que se ofrezca, impide echar raíces en el suelo y . . .. No se puede cortar a un hombre toda relacion con el pasado, no se puede mandar a nadie por el mundo sin raíces, Aunque el pasado sea doloroso o vergonzoso, nos pertenece tanto como le pertenecemos!". Emiliano Jimenes
No hay comentarios:
Publicar un comentario