Es curioso como a veces cuesta tanto,
cuesta tanto no entregar tiempo a la nostalgia,
a la incertidumbre, a la curiosidad,
esa que carcome cada parte de razón que queda encerrada en el corazón;
cuesta no dedicar un sentimiento,
algún suspiro que se aleja con el viento,
mirarme a ratos con versos rotos
con dudas, con algún porque en los labios,
sintiendo como las horas merman los días,
como las tardes hermosas son todas las mismas,
es difícil mirar a ratos algún símbolo, algún algo,
que se posa, que vuela, que huele, que recuerda;
es difícil andar y ver
como hoy las huellas que en algún momento
miraban otro par junto a ellas,
vagan solas por aquellas aceras;
sigo pensando que cuesta tanto, tanto no mirar la luna
no ver aquellas estrellas que se sentían tan cerca,
como en aquel entonces todo era nada,
un cumulo de átomos,
que con el tiempo fueron tomando forma,
y a su vez llego a ser algo;
cuesta tanto obviar lo obvio,
cuesta mas aceptarlo,
cuesta aun mas dejarlo, cuesta tanto, tanto, tanto,
que son estas hora donde no duermo por esperar un algo,
un algo puro,
un algo que no cueste tanto...
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