no depende de nadie mas que de mi,
del fuego de vida que brota de mis adentros,
de las cenizas de felicidad que se han ido acumulando al pasar los días,
los años, las experiencias vividas.
Y he podido notar que las sonrisas brotan no por estar con alguien
sino porque soy feliz, porque la vida es lo que es,
con las cosas buenas y malas,
con las heridas abiertas, rozadas por el aire,
con las lagrimas que han formado lagunas,
con las ilusiones rotas,
con los sueños suprimidos,
con los sentimientos malheridos.
Y he visto como nacen amistades que valen, amigos casi hermanos,
como la lealtad no se prueba, como los amigos solo llegan,
como las personas dejan espacios que nadie llenara jamas,
como esas huellas no se borran,
como el amor se tambalea como si estuviera en una cuerda floja,
como con el tiempo todo adquiere sentido,
como, aunque al principio cueste, uno llega a entender el porque de las cosas.
He aprendido que todo es cuestión de tener paciencia,
de saber esperar,
de no anhelar o idealizar las cosas o a las personas,
también que muchas veces es cuestión de perspectiva,
que no siempre pasa o se dan las cosas como "yo" quiero
ni cuando y como yo lo deseo.
La vida es una caja de Pandora, llena de sorpresas,
lecciones, pasiones, deseos, sueños, amores, amigos, familia,
pero a su vez,
hay que aguardar a que lleguen los momentos,
las situaciones; por ahora solo queda tener paciencia,
saber esperar y cuando se den, reaccionar,
dicen que quien mucho corre pronto para y la verdad es que
la vida hay que vivirla despacio que se va con prisa...
Los momentos que se viven son únicos,
inolvidables,
lo que se vive con una persona nunca se volverá
a repetir con nadie mas,
hay que apreciar los momentos
y aceptarlos como lleguen, sonreír y disfrutar lo que se vive
y vivir de verdad, sin temores
sin culpas,
dándose las oportunidades necesarias
para crecer, para aprender a darse,
para aprender a amar la vida y todo lo que ella nos quiera dar...
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