"Pero por mucho que uno marche, hay cosas que uno siempre lleva consigo, cosas que le envuelven o le punzan por dentro. La ilusión de vivir libre a toda costa y de estar siempre disponible para toda oportunidad que se ofrezca, impide echar raíces en el suelo y . . .. No se puede cortar a un hombre toda relacion con el pasado, no se puede mandar a nadie por el mundo sin raíces, Aunque el pasado sea doloroso o vergonzoso, nos pertenece tanto como le pertenecemos!". Emiliano Jimenes

martes, 21 de junio de 2011

... El problema...

El problema a veces no es tan solo uno,
es una amalgama de muchas cosas, 
en mi caso de muchos sentimientos 
que luchan en contra de una realidad que acecha,
una realidad que se posa tan osada,
tan potente, tan veloz y tan inmisericorde.


El problema no es la realidad que ha llegado al punto en el que estamos,
es saber que compartimos un amor evidente para todos,
algo tan bello que nació y hasta a nosotros nos sorprendió,
un quizás o un tal vez que se quedaran en este espacio, en este tiempo,
un hubiera que casi existió.


El problema no es compartir un mismo sentimientos,
es no poder dejarlo florecer, no solo adentro,
sino afuera donde todo parece mas bello,
donde se aprecia algún destello,
en tu mirada,
en tus palabras,
en las caricias que serán recordadas por el viento,
en las tardes juntos, abrazados sonriendo,
en aquellos besos que se negaron a morir en el intento,
en los charlas largas, en las carcajadas,
en las lagrimas que durante varias noches,
acompañaban las palabras que a ambos nos brotaban del pecho.


El problema no son todos estos recuerdos,
es saber que ya no estarán en el hoy, 
en el día a día donde solo estarán mis miradas perdidas,
mis manos sueltas, los labios rotos,
y como un rosal que se seca,
mi corazón estará hecho leña.


El problema no es ese sentimiento,
es la realidad despiadada que roba mi aliento,
que a fácilmente saca suspiros desde lo profundo,
con cada segundo separados, sin saber que haces,
sin mirar ese rostro,
sin rozar tu cuerpo, 
sin olerte cuando te acorrucas en mi pecho;
el problema es saber que ya estarás lejos,
donde mis manos no llegan, 
donde mi vista no te define,
donde mis gritos se distorsionan,
donde ya no puedo decirte cuanto te quiero.


El problemas no es que derrame lagrimas a la distancia,
que te ame mas de lo que ambos imaginamos,
que anhele ser tu compañero,
que sueñe contigo dormido y despierto;
el problema es que debo dejar de hacerlo.





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