Y me pierdo,
y me ahogo,
y me reencuentro con tus ojos,
con tus labios,
con las caricias que suaves en mi cuerpo naufragaron,
y miro el reloj,
han pasado horas y yo continuo aquí pensando,
y vuelvo a navegar en los ratos,
aquellos que juntos llenamos,
y me siento raro,
como un fantasma,
como la sombra que a la tuya se unía,
que fueron testigos de las palabras que casi en silencio decías,
y brota el llanto,
el recuerdo a mi pecho esta matando,
algo colapsa,
en mi mente la imagen de tenerte se despedaza,
se dispersa en el vació que hoy dejas,
como no recordar como nos fusionamos,
sin siquiera probar los cuerpos,
como algo mas profundo nos unió,
como el mismo hoy nos mantiene lejos.
Regreso, es aun mas tarde,
el tiempo pasa y tu no estas acá,
las horas sin detenerse a admirar lo que sucede,
continúan serenas;
como mis manos te extrañan,
como se que al final,
todo, aunque hermoso,
fue una fabula,
un acto de revancha del destino,
un mero juego de Cupido,
como, aunque unidos,
hoy ni nuestras almas andan por el mismo camino.
Amanece,
y nunca estuviste,
y mi cuerpo se desprende de la ilusión de algún día poder decirte,
no al oído,
ni en las sombras,
ni a la espalda del mundo,
te amo.
Son hojas de aire, los sueños y emociones que en estas humildes palabras tratan de abrirse paso, de crecer de dar un aliento de quizás algún día llegar a ser...
"Pero por mucho que uno marche, hay cosas que uno siempre lleva consigo, cosas que le envuelven o le punzan por dentro. La ilusión de vivir libre a toda costa y de estar siempre disponible para toda oportunidad que se ofrezca, impide echar raíces en el suelo y . . .. No se puede cortar a un hombre toda relacion con el pasado, no se puede mandar a nadie por el mundo sin raíces, Aunque el pasado sea doloroso o vergonzoso, nos pertenece tanto como le pertenecemos!". Emiliano Jimenes
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