En el puerto del olvido,
hay un barco que no ha partido,
al parecer,
algún recuerdo ha escapado
del cautiverio,
de ese lugar sombrío,
donde terminan los sentimientos,
en alguna parte de aquel navío.
En ese puerto,
se embarcan todos los sentimientos,
que sin haber nacido,
ya han muerto,
aquellos que han sido cultivados,
y de un tajo,
han sido aniquilados,
aquellos que con el paso del tiempo,
han sido olvidados.
En ese puerto,
yacen mis sentimientos,
esos que sin haber sido deseados,
sin haber sido planeados,
sin siquiera haberme percatado,
en medio de mi pecho aparcaron,
crecieron tímidos,
abrieron sus brazos quizás prematuros,
adoptaron la postura de los tuyos,
sin darse cuenta que no eran mutuos.
En este puerto,
aquel sentimiento que huye,
que se esconde,
que con temor a ser encerrado
corre,
ese que es tan ágil,
que ahora merodea el puerto,
es el mismo que me tiene aquí, atado,
es el recuerdo de lo que siento por ti,
es por eso, quizás, que mi corazón aun late
al verte venir,
que mis brazos al acecho
aguardan a tenerte cerca de mi,
esperando algún encuentro fortuito,
alguno de tus besos perdidos.
En este puerto,
están buscando,
al sentimiento que no quiere partir,
ese sentimiento que vive por ti,
un sentimiento que se niega a morir.
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