Rozar suavemente esa cabellera,
finos hilos que en mis dedos danzan,
que se escabullen de mis palmas,
que dejan un olor que solo aquellos
que han naufragado en tu cabeza
reconocerían, a pesar de tener
infinidad de lunas sin navegar en ella.
Aun hoy me pregunto si tendrás aquel dulce aroma
con el que a veces a alguna fémina confundo
aquel cual Venus, me atrapó
para succionar lo vital que corría por mis venas;
y no puedo culparte, aun siendo humanos
es el instinto el que nos guía;
siendo honestos,
fui yo quien puso el cebo.
Agotando las horas de días interminables,
me cuento a mi mismo las fantasías que idealicé,
y tratando de no recordar mas
me doy cuenta que han habido días que no lo he podido evitar.
Casi a la vuelta de una docena
de meses, lamento haber arrojado
todo al desenlace del tiempo,
al olvido, si es que algo parecido existe,
allá donde el tiempo se ha encargado
de repellar las grietas por donde
el recuerdo me alcanzaba.
Y puede no parezca real,
que a mi pasado te has amalgamado,
que he dejado ya
de esperar me des alguna señal,
simplemente menciono todo esto
a razón de cumplir casi un año
de haber conocido a alguien
a quien con el tiempo ni conocí.
Son hojas de aire, los sueños y emociones que en estas humildes palabras tratan de abrirse paso, de crecer de dar un aliento de quizás algún día llegar a ser...
"Pero por mucho que uno marche, hay cosas que uno siempre lleva consigo, cosas que le envuelven o le punzan por dentro. La ilusión de vivir libre a toda costa y de estar siempre disponible para toda oportunidad que se ofrezca, impide echar raíces en el suelo y . . .. No se puede cortar a un hombre toda relacion con el pasado, no se puede mandar a nadie por el mundo sin raíces, Aunque el pasado sea doloroso o vergonzoso, nos pertenece tanto como le pertenecemos!". Emiliano Jimenes
No hay comentarios:
Publicar un comentario