Buscando palabras de adentro,
me viene una sensación,
un tipo de aliento.
Un sentimiento no muy profundo pero si verdadero.
Al pensar en ti, en que la distancia
y el tiempo evitan que pueda decirte esto con
mis labios, evitan que me sumerja en esos
tus ojos no tan negros, oscuros por fuera
brillantes por dentro;
puerta abierta a lo oculto de tu ser,
umbral que me invita a aventurarme,
me seduce y cautiva y en ese trance
me consume y es allí,
en ese instante en el que regreso aquí,
a este lugar,
sitio en el que pienso en ti.
Miedos y dudas emergen de tu ser,
de la misma forma que en las noches
nacen las estrellas que te parpadean;
quizás esos temores se limpien como
lo hace el mar con la costa arenosa,
quizás se mantendrán ahí,
donde los guardes o escondas,
no dejándolos a la vista
pero si
permitiendoles salir.
Quizás sean esos temores los que nos
hagan morir,
quizás sea en ellos donde nos demos cuenta
que es mejor partir
Escrito en dic del 2010,
crónica de un final anunciado
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