Dame una razón para no volverte a querer,
ayúdame a entender que mal haría en abrirte la puerta de mi vida,
cuéntame porque huiste dejando mi alma tendida,
que fue de aquello que con orgullo proclamaste,
que pasó con los sentimientos que forjaste,
donde escondiste los besos, las caricias,
en que vagón las extraviaste;
recuerdas lo feliz que eras,
aun sueñas o ya no recuerdas
mis visitas a tu alcoba,
los besos que hacían vibrar tus pasiones,
los brazos, que fuertes, abrigaban tus emociones,
aquellas palabras que sin ser pronunciadas te exaltaban,
las miradas que anunciaban las ganas de morir en tus labios eternamente,
no sabes lo miserable que me dejaste.
Dame una razón para dejar de escribir,
el corazón no entiende que me dejaste ir,
engáñame diciendo la verdad,
dime donde compraste las píldoras para olvidar,
como te deshiciste de lo poco que sentías,
era tan poco que duro algunos días.
La luna, como reloj de arena,
ha marcado horas eternas,
yo aun sigo aquí,
escribiendo sobre ti,
a veces siento como si estuviera esperando
que algún bus te traiga de regreso a mi,
a veces me percato del asunto
y dejo, por unos segundos, de ser iluso,
aun así, todos los días regreso aquí,
a este lugar, a esta parada
que en algún momento me acerco a ti,
en la que esperé ratos,
la que a diario me dice que no vas a venir.
Son hojas de aire, los sueños y emociones que en estas humildes palabras tratan de abrirse paso, de crecer de dar un aliento de quizás algún día llegar a ser...
"Pero por mucho que uno marche, hay cosas que uno siempre lleva consigo, cosas que le envuelven o le punzan por dentro. La ilusión de vivir libre a toda costa y de estar siempre disponible para toda oportunidad que se ofrezca, impide echar raíces en el suelo y . . .. No se puede cortar a un hombre toda relacion con el pasado, no se puede mandar a nadie por el mundo sin raíces, Aunque el pasado sea doloroso o vergonzoso, nos pertenece tanto como le pertenecemos!". Emiliano Jimenes
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