empapa mi memoria,
inunda de recuerdos
la bóveda de mi alma,
una ilusión que por algún tiempo
me mantuvo preso,
una idea que me engañó.
Endulzado por la pasión,
por la esperanza,
por sus ojos,
por sus abrazos,
por palabras exactas
que entre sombras
algo enmascaraban.
Las premisas de todo
fueron un augurio no tan próspero,
cuantas veces se cree
que porque hay sol
no puede caer un aguacero.
Hoy, ayer y no se
hasta cuando te recordaré,
quizás si fui parte de un botiquín,
sanar tu alma,
prepararla para alguien mas,
curar las heridas,
devolverte las sonrisas,
darte las esperanzas
que te robo alguien;
no puedo negar
que también yo obtuve algo,
fuimos partes, no iguales
en este negocio que se presentó
sin contrato,
ni siquiera los verbales.
Tanto ha pasado,
me refiero al tiempo,
tanto te he recordado,
tanto he esperado,
y lo que en mis adentros anhelo
es que no persistas en mis
pensamientos.
Quizás vos ya hayas continuado,
quizás si me tomé todo esto muy en serio,
quizás debí haber cedido
en alguna de las tantas veces que
que me diste a escoger,
lo que no dudo,
es que todo esto fue
producto de mis decisiones,
creer en la posibilidad,
en que quizás podrías cambiar,
que a lo mejor podía resultar.
Cuan rápido invadió mi corazón,
que tan pronto lo olvidó,
me olvidó,
quizás nunca lo sintió,
quizás solo fue parte
de la ilusión
de la idea
que tanto me enamoró.
Al pasar de los días
me doy cuenta que todo
en definitiva
era la nada que
compartías...
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